Ciberguerra

Atlantic Council, el think tank norteamericano que elabora fake-news y “doctrina OTAN” contra Rusia, China, Irán…

NOTA MIA: Bajo la marca Atlantic Council se esconde un criminal think-tank de desinformación que es financiado tanto por por empresas militares de alta tecnología de los EU, como Lockheed Martin; así como por Exxon, JP Morgan, Ford, Walmart, Coca Cola, Disney, etc. Es decir, todo el llamado Neocon Estadounidense en alianza con los intereses globalistas sionistas que promueven la guerra de la desinformación contra países como Rusia, China, Libia, Irán, Yemen y hasta España.

En este enlace puedes consultar el THE KREMLIN’S TROJAN HORSES, un folleto de 32 miseras hojas del Atlantic Council que suma más PRUEBAS DEFINITIVAS contra Rusia, y en donde fuera de meras cronologías de eventos y de fotitos de “marchas ciudadanas” no ofrece ninguna conexión irrefutable, como ya es costumbre en el fenómeno de la guerra de desinformación por internet.  (Jorge Lizama)

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ARTÍCULO DEL ESPÍA DIGITAL

El nido de las serpientes: Atlantic Council, el think tank norteamericano que elabora “doctrina OTAN” sobre las fantasmagóricas “injerencias rusas”

Toda la esperpéntica historia de la supuesta “injerencia rusa” en la cuestión catalana culminada con el ridículo bochornoso de la ministra de Defensa española, cayendo en una burda broma de unos humoristas rusos, se basa en un método falaz que consiste en que toda una serie de periodistas magufos, seguidos de los habituales “todólogos” de radio y TV, y unos anacletos que elaboran análisis en conocidos think tanks al servicio de lobbies norteamericanos y de la OTAN, se citan entre ellos para dar la sensación que sesudos “estudios” y brillantes “investigaciones” demuestran dicha injerencia de los hombre de Putin. La realidad es que detrás de todo este circo NO HAY UNA SOLA PRUEBA QUE INCRIMINE A LAS AUTORIDADES RUSAS, pero da igual, estamos simplemente ante una campaña mediática con el objetivo de FRENAR LA CRECIENTE SIMPATÍA POR RUSIA Y SU PRESIDENTE VLADIMIR PUTIN entre la opinión pública occidental.

 Uno de esos grandes think tank, quizás el más importante es ATLANTIC COUNCIL, con sede en los EEUU y que examinaremos brevemente. El lector sabrá sacar sus propias conclusiones sobre la “independencia” y rigor de semejante cenáculo criminógeno.

En medios españoles se informó desde hace días de dos estudios del think tank Atlantic Council tratando de explicar el funcionamiento de la propaganda rusa en Cataluña. Se decía que por un lado están las redes sociales y por otro los medios de comunicación. En uno de los estudios, se recoge cómo algunos medios rusos han ido modulando su cobertura sobre el conflicto catalán en función de los acontecimientos.

En otro estudio, que se centra en las semanas previas al 1-O, el mismo think tank analiza la cobertura de Sputnik y RussiaToday. Y también la constante amplificación de los mensajesba de Assange. Por ejemplo, explicaban que su tuit con más interacciones, en el que pide apoyo internacional al derecho de autodeterminación de Cataluña, logró una media de 66 retuits por segundo en sus primeros instantes de vida. Una cifra, dice el estudio, que sólo es posible con la ayuda de bots.

Según un análisis de la conversación sobre más de 5 millones de mensajes en Twitter, Facebook y otras redes efectuado en la universidad George Washington durante los días anteriores y posteriores al referéndum del 1-O se crearon dos narrativas. La cuestión es que nadie ha podido ver ese análisis ni hay ningún enlace para poder consultarlo. De hecho, no hay referencia de que ni siquiera exista. Pero según los magufos, que lo han debido de consultar por algún procedimiento de telepatía o clarividencia, un 78,2% de mensajes defendían la independencia de Cataluña y retrataban al Estado español como represor por alentar la brutalidad policial. Otro 19,2% defendía la legitimidad del Estado español de impedir un referéndum por ser este inconstitucional, según recogió El País.

¿Qué es Atlantic Council?

El Atlantic Council se autodefine como una organización no partidista que genera ideas y fomenta el debate sobre cuestiones de política que enfrenta la comunidad atlántica. Sus directores, personal, miembros y autores contribuyentes representan una comunidad diversa unida por una creencia común en la misión del Consejo de renovar la comunidad atlántica para los desafíos globales del siglo XXI.

El Atlantic Council encarna una red “no partidista” de líderes que buscan:

  • reconocer que una cooperación transatlántica más estrecha no puede resolver todos los desafíos globales, pero a menudo es una condición previa para enfrentarlos de manera efectiva;
  • comprometerse a garantizar que la comunidad atlántica siga siendo un poderoso catalizador para la cooperación mundial y una piedra angular de la participación de los EE. UU. en el mundo; y
  • Creen que los desafíos más acuciantes de la actualidad pueden abordarse con mayor eficacia mediante soluciones bipartidistas y multinacionales.

 

Una red global con un propósito global

 Este entramado ha puesto en marcha el denominado Programa de Miembros del Consejo del Atlántico que reúne a personas comprometidas a abordar la multitud de desafíos y oportunidades emergentes que enfrenta la Comunidad Atlántica (la OTAN en definitiva) en la actualidad. “Sus miembros son algunos de nuestros mejores embajadores, llevando la conciencia de nuestro trabajo a los gobiernos, las organizaciones multilaterales, las ONG y el sector privado. Participan en las actividades dinámicas del Atlantic Council al tiempo que apoyan económicamente nuestro trabajo crucial”.

¿Quién financia? Seguir la pista del dinero…

 Las empresas pueden patrocinarlos y disfrutar de los beneficios que ofrecen oportunidades de mercadeo y redes. Además de eventos globales, a las empresas se les pueden presentar otras oportunidades de patrocinio, ya que organizan casi 300 eventos al año.

El Atlantic Council recibe apoyo económico y operativo de fundaciones privadas, agencias gubernamentales estadounidenses y extranjeras, empresas y particulares. Estos partidarios permiten al Consejo continuar su programación de calidad y su análisis, lo que le permite proseguir su misión de renovar la comunidad atlántica (OTAN) para hacer frente a los retos globales. Los patrocinadores se comprometen con el Consejo a través de asociaciones, patrocinios y/o membresía. Así, para el ejercicio económico de 2016, este entramado ha recibido, según sus propias fuentes, millones de dólares. Vea las siguientes económicas según diferentes categorías en un anexo al final de este artículo (Ver Anexo).

 Como puede observarse, los sponsor que mantienen Atlantic Council son todo el complejo military industrial, las propias fuerzas armadas norteamericanas, cámaras de comercio, industrias punteras, ministerios de Defensa de la OTAN, empresas de energía, petroleras, bancos, industria aeronáutica, Coca Cola, el Departamento de Estado de EEUU, empresas mediáticas como la Fox o Disney, empresas de seguros, de la industria atomic, fundaciones, personas interpuestas o anónimas y muchas multinacionales de todo tipo. Es decir, toda la red empresarial de la oligarquía mundialista que es LA ENEMIGA GEOPOLÍTICA DE RUSIA, CHINA, IRAN Y EL MUNDO MULTIPOLAR QUE ESTAS POTENCIAS REPRESENTAN PARA UN NUEVO EQUILIBRIO INTERNACIONAL. ¿Alguien puede dudar del sesgo interesado de los “análisis” y “recomendaciones” que van generarse en Atlantic Council.

¿Y qué decir de los miembros directives de Atlantic Council? Pues entre el equipo directive podemos encontrar nombres muy conocidos, de los que entresacamos los más populares entre los lectores de habla hispana: Wesley K. Clark, Henry Kissinger, Ana I. Palacio, David Petraeus, Victoria Nuland, Madeleine Albright, James Baker, Frank Carlucci, Robert M Gates, Leon Panetta, Colin Powell, Condolezza Rice, George P. Shultz, … entre otros muchos. Es decir, la plana mayor neocons del supremacismo yanqui.

Atlantic Council es una de las puntas de lanza del aparato de desinformación que se retroalimenta con otros think tank atlantistas contra Rusia. Como ejemplo, basta ver el último evento convocado este pasado 15 de noviembre: “La Influencia política rusa en Europa”,  15 de noviembre de 2017 a las 17:30 p.m. en el Centro de Estudios Americanos, Via Michelangelo Caetani, 32, 00186, Roma, Italia. Dirigida por Dr. Paolo Messa
Director del  Centro para Estudios Americanos. Y su subtítulo era “Americanos para una discusión sobre la influencia política rusa en Europa”.

Tras una entrega en Francia, Alemania y el Reino Unido publicado el pasado mes de septiembre, el Atlantic Council ha lanzado un nuevo informe titulado Caballos de Troya II del Kremlin: Influencia de Rusia en Grecia, Italia y España, que “examina” la presencia política de Rusia en el sur de Europa.

Según el informe, Rusia continúa buscando un punto de apoyo en la política europea mediante la construcción de relaciones con los partidos políticos y líderes marginales y el desarrollo de estrechos vínculos personales y comerciales con los principales políticos europeos. A través de estos esfuerzos, el gobierno ruso ha desarrollado una red de caballos de Troya: organizaciones e individuos que trabajan para apoyar los intereses rusos y socavar la cohesión europea. Este informe comprende una evaluación exhaustiva de cómo el Kremlin influye en la política y la política exterior en tres de las principales potencias de Europa, con el objetivo de desestabilizar a la Unión Europea y la asociación transatlántica.

 “Un diálogo sobre la guerra híbrida rusa contra Occidente debería ser un fuerte componente” de la cooperación multilateral en el futuro, escriben los autores del informe. El informe presenta casos sobre Grecia, Italia y España, escritos cada uno por destacados “expertos”: el Dr. Markos Kounalakis , miembro visitante de la Institución Hoover de la Universidad de Stanford y miembro senior del Centro de Medios, Datos y Sociedad de la Universidad Central Europea; el Dr. Antonis Klapsis , coordinador académico del Centro de Economía Política y Gobernanza Internacional y Europea de la Universidad del Peloponeso; el Prof. Luigi Sergio Germani , director del Instituto de Ciencias Sociales y Estudios Estratégicos Gino Germani; Sr. Jacopo Iacoboni , analista político en La Stampa newspaper; Francisco de Borja Lasheras, director Oficina en España del Consejo de Relaciones Exteriores Europeo (ECFR); Nicolás de Pedro, del CIDOB; y Alina Polyakova, David M. Rubenstein del Center Institute on the United States and Europe de la Brookings Institution.

La “mano negra” que acusa a Rusia de “injerencia” en Cataluña

Sobre los autores espales citados, podemos decir:

  • Francisco de Borja Lasheras, además de su actual puesto en el ECFR, ha trabajado en otro think tank, la Fundación Alternativas. Y en la Universidad Georges Washington, miembro de la comisión permanente de España en la OSCE. Ha colaborado con el diario El Mundo y en otros medios internacionales de radio y TV.
  • Nicolás de Pedro. Está a cargo del Programa de Rusia y Eurasia del CIDOB, el think tank del separatismo catalán (ver MAIDAN.CAT). También ha trabajado como observador internacional de la OSCE, así como en la Agencia para la Cooperación y el Desarrollo (AECID) del ministerio de Asuntos Exteriores de España, también para el Institute for Statekraft del Reino Unido y, muy significativo, la OPEN SOCIETY INITIATIVE para Europa (OSIFE) del magante Georges Soros.

¿Alguien puede tener duda del enfoque antiruso de los informes que pueda elaborar esta gente? ¿Alguien puede tener duda de objetivo del Atlantic Council?

Por completar, señalar que otro de los informes del Atlantic Council ha servido para legitimar las medidas del gobierno norteamericano contra los medios de comunicación rusos, en especial, RT, para que se deban inscribir como “agentes extranjeros”. Y “recomienda” a los diferentes gobiernos europeos de tomar medidas en la misma dirección. El informe, publicado el pasado 1 de septiembre, se titula Agente de Influencia: ¿Debería registrarse al medio ruso RT como Agente Extranjero?

El Congreso de los Estados Unidos promulgó la Ley de Registro de Agentes Extranjeros de 1938 (FARA) para garantizar que el pueblo estadounidense supiera cuándo los gobiernos extranjeros financiaban fuentes de medios; en ese momento, sus preocupaciones se centraban en el régimen nazi en Alemania. Hoy, este tema ha resurgido con preocupaciones sobre la propaganda rusa a través de RT. La autora Elena Postnikova no solo argumenta que RT debe registrarse con FARA, sino que presenta un argumento legal al respecto, al tiempo que presenta recomendaciones para los responsables políticos. Como mínimo, las actividades de RT justifican una investigación exhaustiva por parte del Departamento de Justicia (DOJ).

El interés oculto contra España de Atlantic Council

Curiosamente, este mismo think tank, que parece “ayudar” a los gobiernos occidentales y, en concreto, al español ante el problema separatista catalán, publicó el 2 de octubre pasado, un texto firmado por James Hasik, como continuación de otro anterior de agosto de 2014 (ojo a la fecha), titulado “Las implicaciones militares de la secesión catalana: una actualización”. En él puede leerse:

“Después de los eventos del pasado fin de semana en Cataluña, pensé que debería volver a publicar una versión ligeramente actualizada de ese ensayo, esta vez centrándome en la cuestión catalana. Es importante recordar, después de todo, que el gobierno secesionista en Barcelona de hecho ha respaldado la unión tanto de la Unión Europea como de la Organización del Tratado del Atlántico Norte. Justamente, ambas organizaciones han advertido que la secesión no es ni remotamente automática, sino que depende del acuerdo de cada estado miembro. (…) Aun así, tan fea como apareció la respuesta española, el gobierno federal en Madrid puede no lograr bloquear un determinado movimiento de autodeterminación. Entonces, suponiendo que Cataluña fuera admitida en la OTAN, ¿qué aportaría el nuevo país independiente? En el Foro de prospectiva estratégica 2014  en el Consejo Atlántico, Anne Marie Slaughter de la New America Foundation opinó que una Cataluña independiente haría un buen trabajo en Defensa. Después de todo, Cataluña es un país de más de 7 millones de personas, con más de $ 300 mil millones en el PIB. Gastar solo el 1.6% de eso, muy por debajo del umbral de la OTAN ampliamente ignorado, por supuesto, proporciona más de $ 4.5 mil millones anuales. Ese es aproximadamente el presupuesto militar de Dinamarca, que tiene fuerzas armadas eficientes y bien vistas.

Los planes militares de Cataluña son algo imprecisos, pero cuando surgió el problema en 2014, hicieron hincapié en una armada. Con excelentes puertos en Barcelona y Tarragona, Cataluña está bien posicionada como una potencia naval menor, “con el Mediterráneo como nuestro entorno estratégico y la OTAN como nuestro marco”,  argumentó el grupo de expertos nacionalistas en defensa.. Los rudos planes exigían un grupo de seguridad litoral de unos cientos de marineros al principio. Después de unos años, Cataluña asumiría la responsabilidad como ” un actor principal en el Mediterráneo “, con aviones de patrulla marítima y pequeños buques de combate de superficie. Eventualmente, la ambición nacionalista puede incluir un grupo expedicionario con un  transporte de asalto ligero y cientos de infantes de marina, para tomar un  papel serio en la seguridad colectiva . Eso sería más útil para la Alianza que el enfoque de Madrid en tanques y artillería para defender a Ceuta y Melilla de una invasión marroquí.

Por supuesto, todos estos planes están sujetos a los caprichos del proceso político del país, pero las ambiciones de Cataluña son razonables en parte porque están restringidas. Si se caracteriza con precisión por los pocos libros blancos que han surgido, la posición de los separatistas sugiere una visión valiosa y refrescante de la especialización en defensa colectiva: construir una marina que se centre comparativamente en influir en los acontecimientos en tierra. (…) Cataluña podría superar su peso en los asuntos políticos europeos. No habrá más Álvaro de Bazáns en Barcelona, ​​pero puede haber nuevas fuerzas litorales, volando bajo los cuatro barrotes de la Senyera, que la OTAN necesita alrededor de la periferia del Mediterráneo.

En resumen, aunque los estados miembros de la OTAN pueden no tratar la eventualidad a la ligera, espero que la Alianza no tenga que preocuparse demasiado por perder mucho a través de la independencia catalana. De hecho, solo hubo un perdedor claro después de los eventos del pasado fin de semana: el gobierno federal español. Brutalizar a las personas que van a las urnas nunca es un argumento ganador”.

Ver el original:  http://www.atlanticcouncil.org/blogs/defense-industrialist/the-military-implications-of-catalonian-secession-an-update 

¡¡¡Increíble!!! Y el Gobierno español, los magufos de los medios, especialmente ELPAIS, los todólogos y los anacletos de servicio… ¿no ven aquí injerencia? Porque está no hay que demostrarla, está a la luz de todos y firmada con nombre y apellido. Este es el ridículo espantoso en el que está el Gobierno de M. Rajoy, la esperpéntica ministra de Defensa, Dolores de Cospedal, los principales medios de comunicación españoles y los anacletos de nuestros servicios de inteligencia, que ya sea por ineptitud o complicidad, alimentan la campaña patética y lastimosa de la supuesta “injerencia” de Putin y sus hackers en la cuestión de Cataluña.

Análisis: Ejércitos de zombis, caminantes blancos y guerras en El País: el bulo de la “injerencia rusa”

Capturas de pantalla de los titulares y gráficos difundidos por El País en las últimas semanas

No queremos aburrirles, pero hoy les vamos a hablar de un tema muy serio, y lo sentimos, pero no va a ser el típico artículo dinámico y divertido de consumo fácil para Internet: esto va a ser largo y farragoso. Y va a ser así, porque se trata de nuestra credibilidad como medio de comunicación. Del trabajo que desempeñan los cientos de profesionales de RT en todo el mundo. De su seriedad, de su profesionalidad y de su ética.

En los últimos dos meses, uno de los diarios de mayor alcance en España, El País, ha dedicado decenas de artículos a desprestigiar nuestra labor, la mayoría, firmados por el subdirector de este medio, David Alandete. Siempre refiriéndose a nosotros con términos como la “maquinaria de injerencia” o “propaganda del Kremlin”, nos han acusado de tramar la desestabilización de España y de la Unión Europea (UE) difundiendo noticias falsas sobre Cataluña, todas a favor del independentismo. Nos han acusado de emplear para ello herramientas desleales, como ‘bots’ y hasta ‘hackers’ (términos que ellos mismos parecen no tener muy claros).

A El País le han seguido, con menor insistencia pero con la misma imprecisión, algunos medios de comunicación y el propio Gobierno español. Las razones por las cuáles se está llevando a cabo esta campaña de desprestigio en España y en otros países, no las conocemos. No haremos como ellos y no especularemos sobre esas razones con afirmaciones rotundas sin ningún fundamento.

Pero sí sabemos una cosa: no están diciendo la verdad. Y no están siendo rigurosos en lo más mínimo en su trabajo.

Como desde El País nunca se han puesto en contacto con nosotros para intentar contrastar la información que publican, como nos han negado el derecho de réplica que les hemos solicitado, en este texto analizaremos las pruebas y estudios que aportan para sustentar sus gravísimas acusaciones.

Desde sus primeros textos, El País ha pretendido convencer a sus lectores de que tiene pruebas sólidas de todo aquello de lo que nos acusa. ¿Cuáles son? El hecho de que RT en Español le haya dedicado mucho espacio, en opinión de El País, al tema del proceso independentista catalán. El hecho de que medios rusos publicaran en ruso noticias sobre España dirigidas al público ruso. El hecho de que el fundador de WikiLeaks, Julian Assange, apoyara el derecho a la autodeterminación de los catalanes en la red social Twitter…También, entre otras cosas, citaron una publicación en ruso en la página de Facebook de un político de Moldavia, que recibió unos 135 compartidos…

Además de eso, El País contó con la aportación de diferentes fuentes políticas que lanzan acusaciones sin presentar pruebas verificables. Testimonios de personas “que pidieron mantener el anonimato por las habituales represalias rusas”, declaraciones de Atlantic Council, un ‘think thank’ vinculado a la OTAN cuya única función parece ser hostigar a Rusia y denunciar las ‘amenazas’ que supone este país, así como el estudio del Instituto Real Elcano que se apoya en…los artículos de El País.

Cada nuevo texto contenía enlaces a textos anteriores que contenían pruebas como las que les acabamos de nombrar. De manera que ese circuito de enlaces creaba una sensación de una investigación periodística rigurosa y amplia, pese a contener en varias ocasiones textos copiados y pegados (algo que no sería un problema, ya que es una práctica habitual en el caso de noticias que se prolongan en el tiempo, pero que sí que lo es cuando la noticia de la que se copia contiene inexactitudes o directamente falsedades).

La única fuente técnica, por decirlo así, que parecía prometedora, ha sido un estudio  realizado por Javier Lesaca, investigador visitante en la Escuela de Medios y Asuntos Públicos de la Universidad George Washington y, paralelamente, columnista de El País.

Lesaca analizó 5 millones de mensajes en las redes sociales, con un “avanzado” software que prefirió no especificar, que lo llevaron a concluir que “una legión de ‘bots'” prorrusos y chavistas libraron “una batalla” contra la democracia española difundiendo noticias de RT y Sputnik en las redes sociales.

El artículo de Javier Lesaca en El País es el único vestigio localizable del presunto estudio a nivel público, pues no hay ficha técnica del mismo ni en la página de la Universidad de George Washington, ni en ninguna otra página web. De ningún modo negamos su existencia, pero de momento no tenemos una respuesta del centro educativo o del autor del estudio a la consulta que les enviamos para que nos aclaren cómo acceder a este documento.

Y ese artículo, es un verdadero canto a la contención. Una investigación sobria y comedida que presenta los hechos de forma objetiva y con un lenguaje absolutamente científico. Aquí un ejemplo: “Ivan, Rick y Bobbit son zombis. Forman parte de una legión de caminantes blancos que, armados con garrafas de gasolina informativa, recorren las conversaciones digitales avivando aquellos incendios que sus generales ordenan propagar”.

Este es el nivel científico del lenguaje empleado por Lesaca en la mayor parte del artículo, que, además, no escatima en el uso de terminología bélica o militar para referirse, básicamente, a la propagación de tuits y noticias, creando un ambiente de alarma que parece bastante inadecuado para el tema y demasiado sensacionalista.

Mezclando peras y manzanas: ‘bots’ y ‘hackers’

En sus textos, Alandete y Lesaca no hacen mucho esfuerzo en separar ambos conceptos. El nexo común entre ambos es informático, pero poco más: en lo demás se parecen tanto el uno al otro como la pantalla de nuestra PC al ratón de la misma.

Los ‘hackers’ son personas de carne y hueso que penetran en sistemas ajenos a través de herramientas informáticas. Los ‘bots’ son pequeños programas de automatización de tareas, muy usados en informática. El estudio de El País se refiere exclusivamente a los segundos, pero en varios de sus titulares introduce la palabra ‘hackers’ para después hablar de ‘bots’, de manera confusa (no sabemos si por ignorancia o por otros motivos menos confesables).

¿Cómo funcionan los ‘bots’?

Fundamentalmente a través de las herramientas IFTTT, acrónimo en inglés para ‘If this, then that’ (si ocurre esto, entonces [haz] esto otro), que se usan para automatizar procesos en Internet. Son herramientas al alcance de cualquiera, y permiten, por ejemplo, que una foto se publique en todas tus redes sociales de manera automática, simplemente subiéndola en una de ellas, hasta felicitar cumpleaños automáticamente por Facebook.

Los ‘bots’ de twitter se basan en este tipo de funcionamiento, por ejemplo tuiteando todos los artículos de determinados medios o todos los artículos de cualquier medio que contengan determinada palabra clave, según hayan sido programados. Hace cuatro años El País publicó un muy elogioso artículo sobre estas aplicaciones, sin las cuales los bots no serían posibles: “IFTTT pone todo bajo control”.

En Internet hay disponibles apps tipo IFTTT para infinidad de usos. Algunas de ellas diseñadas específicamente –cómo no- para El País.Son muy fáciles de programar, y existen tutoriales sobre cómo hacerlo.

Es más, que existan bots compartiendo contenidos de uno u otro medio de comunicación no implica que estos hayan sido creados por ese mismo medio de comunicación.

Por poner un ejemplo: la cuenta russo_vainroj, que encontramos sin demasiado esfuerzo en Internet, muestra claros indicios de comportamiento automatizado y retuitea desde hace tiempo de forma automática muchas notas de El País, entre ellas, la de Alandete denunciando el uso de cuentas que muestran claros indicios de comportamiento automatizado.

¿La existencia de esta cuenta demuestra que fue creada por El País? En absoluto. ¿En qué se basa El País entonces para insinuar que una cuenta que retuitee notas de RT fue creada por RT o por la “maquinaria de injerencia rusa”? Como las herramientas anunciadas por Alandete y Lesaca son secretas, no podemos aplicarlas para el estudio de los ‘bots’ que retuitean a El País. Nos quedamos, de momento, con la duda de qué datos arrojarían sobre su propio periódico.

Cinco millones de mensajes en redes analizados y cinco cuentas ‘reveladoras’

De los 5 millones de mensajes en las redes sociales que el columnista de El País analizó, presenta como evidencia un total de cinco cuentas dedicadas a interferir en Cataluña. Es de suponer que estas son sus pruebas más contundentes. De ellas, solo una cuenta es en castellano y ninguna en catalán, por lo que su posibilidad de influencia sobre la “estabilidad” en Cataluña parece bastante limitada.

Tres son cuentas ‘bot’ de perfil filipino -por sus contenidos- que solo mencionan a RT en inglés en aproximadamente el 15% de sus tuits (nunca a RT en español) y el resto lo dedican a frases inspiracionales, webs filipinas de información, alimentos ‘new age’ y a retuitear noticias de la cadena estadounidense CNN. Cualquier persona puede comprobarlo visitando sus perfiles: ivan226622rickrick888 y bobbit2266.

Como ejemplo de perfil “afín al Kremlin” diseñado para interferir en Cataluña, mencionan a willyclicks, que entre el 15 de septiembre y el 8 de octubre, en plena ebullición del tema catalán, apenas le dedicó dos tuits y cinco retuits a ese asunto.

En la parte venezolana de la trama mencionan a MarianoEscalante, una cuenta chavista de poco más de 3.000 seguidores, a la que difícilmente podemos considerar ‘influencer’. Según El País, esta cuenta fue clave en posicionar la etiqueta #VenezuelaSaludaACataluña, pero como demuestra el especialista en tecnologías de la información Damián Fossi en su blog, esta etiqueta no llegó a trending topic en ningún momento, al contrario que #CatalanReferendum, la utilizada por El País, BBC y CNN, entre otros medios de información.

Dicho sea de paso, la etiqueta #VenezuelaSaludaACataluña jamás fue utilizada por las otras cuatro cuentas aportadas como prueba de la trama ruso-venezolana.

¿Se puede saber de dónde son los ‘bots’?

No es posible determinar desde dónde opera una cuenta de twitter, sea bot o no, porque la biografía la puede retocar un usuario a su conveniencia, e incluso la geolocalización puede falsearse de manera más o menos sencilla. Incluso aquellos tuits que tienen activada la geolocalización pueden haber enmascarado su IP a través de una VPN o por la red TOR.

Y para muestra, un ejemplo revelador: de Ámsterdam a Pionyang en cinco minutos:

“No hay forma de averiguar desde dónde operan los ‘bots’. Por tanto, afirmaciones como ‘más del 50% están registrados en Rusia y un 30% en Venezuela’ no tienen ninguna base”, explica Fossi en referencia a las recientes declaraciones desde el Gobierno de España. “La única manera de saber con total certeza dónde se encuentran los ‘bots’ es accediendo a los discos duros o a los ordenadores de aquellos que manejan los ‘bots'”, concluye.

Más allá de las numerosas imprecisiones o directamente falsedades a la hora de señalar a los supuestos ‘bots’ rusos, llama la atención el uso (podríamos decir incluso, el abuso) por parte de Lesaca y Alandete de una retórica belicista rica en metáforas que emplean términos de guerra. Y cabe preguntarse si este lenguaje es el apropiado a la hora de hablar del proceso de reenvío de tuits y cuando se está acusando a otro país de ser el responsable de este reenvío y de sus ‘terribles’ efectos en el panorama político de otro Estado. Recordemos: se trata de tuits y de publicaciones en redes sociales. Un poco de tranquilidad.

Más ‘pruebas’ de El País: que nuestros materiales tienen impacto en las redes

“La suma de los mensajes de RT y Sputnik tuvo 10 veces más influencia en redes que la suma de RTVE y EFE”, escribe David Alandete. Y esto no lo achaca a que RT o Sputnik sepan moverse mejor en las redes o a que interesen más sus contenidos porque la gente ha perdido confianza en los medios tradicionales. O a que RT y Sputnik sean medios relativamente jóvenes que desde su inicio apostaron por las redes sociales por encima de cualquier otra forma de difusión. No, eso es porque “el 87% de perfiles que comparten materiales de RT son falsos, activados y controlados por una entidad superior”. ¿Cómo se ha llegado a esa conclusión? Con la herramienta secreta de Lesaca con la que obtuvo unos resultados que nadie puede comprobar o refutar.

Cuando la explicación más sencilla resuelve una duda, casi siempre es la correcta. A El País le resulta desconcertante e incomprensible que los sucesos del 1 de octubre impactaran mucho en las redes sociales venezolanas, y la única explicación que se le ocurre es una confabulación de ‘bots’ rusos y chavistas.

Pero, ¿es realmente necesario recurrir a una conspiración informática para entender el motivo por el cual en un país al que el Gobierno de España acusa de ser una dictadura de manera reiterada, y en muchas ocasiones inopinada, mucha gente mostrara interés por noticias relativas a la prohibición de una votación por parte del Gobierno español enviando a policías para requisar urnas? Lo extraño habría sido que esa noticia pasara desapercibida para los venezolanos.

El retoque de los números

Para acabar de tocar todos los palos, El País recurre a uno de los trucos estadísticos más básicos (y sucios) que se recuerdan: resaltar ciertos números de una estadística, ocultando otros, dando así peso a los que se quiere esgrimir como prueba de algo. Esto sucede con frecuencia, por ejemplo, en asuntos de menor calado geopolítico, como las audiencias. Cuando un medio, para medir su éxito, dice que son los segundos, sin nombrar el porcentaje de los primeros (a lo mejor les separan literalmente 30 puntos). O dicen que son los primeros, obviando que les separa un punto de los segundos y que han perdido una ventaja importante. En ese sentido, este párrafo es muy esclarecedor de un uso claramente poco ético de los números:

Pocas veces habíamos visto una utilización más tramposa de los números en un medio supuestamente serio. Se resalta que “Venezuela es su ubicación más común”, por encima del hecho de que no, no es la más común: la más común es la que nombran después, España. Pero se olvidan (muy convenientemente) de señalar el porcentaje de los mensajes provenientes de España. Los números del primer país son importantes cuando nos muestran los del segundo. Si España, como primero, tuviera un 25% y Venezuela un 13%, el porcentaje de Venezuela sería muy significativo y a todas luces extraño. Pero si España, país donde ocurre la noticia, tiene un 80% y Venezuela un 13%, los números de este segundo país no dejan de ser anecdóticos. Del olvido de El País deducimos que el porcentaje de España es lo elevado que le corresponde, mientras que el de Venezuela se debe al interés de este país por lo que sucede en España por las razones que ya hemos comentado. También sería conveniente saber los nombres de los que vienen después, porque seguramente corresponden a los otros países donde RT tiene un seguimiento considerable.

Errores puntuales vs “maquinaria de injerencia”

¿Ha cometido errores RT en su cobertura sobre Cataluña? Sí. Los errores en periodismo existen. No somos los primeros ni los únicos en cometerlos. Asumimos los nuestros y pedimos disculpas cuando es el caso. Lo que no es ético es acusarnos de una “campaña de injerencia” aportando cuatro titulares como prueba.

Nuestra cobertura en Cataluña ha sido, es y será equilibrada. En nuestra pantalla y en nuestra web hemos dado cabida a todo tipo de opiniones. Es completamente falso que solo hayamos dado voz a quienes apoyan la independencia, y existen varios ejemplos en nuestras publicaciones. Si existiera una campaña sostenida por parte nuestra para apoyar el secesionismo catalán, no serían necesarios casi dos meses de investigación con “avanzadas herramientas” para terminar presentando como evidencia cuatro artículos nuestros con imprecisiones y un grupo de ‘bots’ que comparten contenidos filipinos.

Como conclusión diremos que nosotros no podemos hablar de lo que no sabemos, por eso no nos pondremos a establecer como ciertas con toda contundencia hipótesis sobre qué lleva a estos profesionales a actuar de una manera tan absolutamente falta de ética y de rigor en este tema en concreto.

Quizás se trate, simplemente, del intento de desprestigiar a unos medios que amenazan con, como ellos mismos reconocen, arrebatarles la “hegemonía” de la información.

Sabemos que a través de nuestro trabajo no se está llevando a cabo ninguna operación de injerencia. De eso estamos segurísimos, y lo hemos demostrado durante todo este informe. Por favor: dejen de insultarnos y dejen de insultar a la inteligencia de sus propios lectores.

Más allá de las pruebas inconsistentes, más allá de los datos inexistentes, falseados o retocados, hay que hablar de la profunda irresponsabilidad y de la preocupante falta de profesionalidad de aquellos que han impulsado estas campañas en medios de gran importancia sin tener ni una sola prueba sólida de aquello de lo que hablan.

Como consecuencia de esta irresponsabilidad, hay un medio de comunicación, el nuestro, que está sufriendo una campaña de desprestigio que afecta a nuestro trabajo y a nuestros trabajadores en todo el mundo y especialmente en España. Eso sí que lo han conseguido: han logrado que hacer nuestro trabajo sea mucho más difícil a base de intentar convertirnos a nosotros y a nuestros trabajadores en todo el mundo hispanohablante en algo así como “agentes de la KGB” (sí, sigue habiendo, según hemos podido escuchar estos días en varios medios, alguno de ellos público, gente que sigue pensando que la Unión Soviética aún existe).

Pero este es el menor de los daños ocasionados por esta sarta de mentiras inconsistentes. Lo peor es que estas noticias, por el peso del medio en el que han aparecido y la conveniencia que tienen para un gobierno que las ha aceptado sin rechistar y sin el más mínimo atisbo de crítica o de análisis, están a un paso de provocar un conflicto diplomático de grandes dimensiones, que puede tener consecuencias graves en la vida y en la economía de millones de personas. Las relaciones de España y Rusia han sido tradicionalmente excelentes para ambos países: ha habido una muy buena relación en el ámbito del comercio y del turismo. Todo esto peligra ahora con irse al traste por la irresponsabilidad de periodistas cegados por una idea fija (“la culpa es siempre de Rusia”) que han generado noticias de hechos inexistentes partiendo de ella, y de políticos a los cuáles les viene mucho mejor echar la culpa a terceras partes antes que asumir las propias, y analizar la realidad a la que se enfrentan, dibujada por un grave conflicto interno en el seno de su propio país.

Y, por favor, recuerden. Ante todo recuerden esto: estamos hablando de tuits. Estamos hablando de mensajes en Facebook. Dejemos a un lado el lenguaje belicista, agresivo y sensacionalista. Pase lo que pase en Cataluña y pase lo que pase en España, jamás va a ser culpa de un tuit ni de una publicación en Facebook. Y sea como sea una intervención en una red social, jamás va a ser tan grave y dramática como una guerra.

Dejemos de confundir las cosas y usemos el sentido común a la hora de hablar de ciertos temas. Basta de elevar el tono de forma irresponsable.

ANEXO: SPONSORS DE Atlantic Council

Global Leadership Circle (más de 100,000 dólares)

AIRBUS

 BAKER MCKENZIE
 BLACKSTONE
 CALIK HOLDING
 CHENIERE
 CHEVRON
 DENTONS
 ENI
 FORD
 FRONTERA REOURCES
 GENERAL ATOMICS
 HALKBANK
 HNA
 LIMAK
 LOCKHEED MARTIN
 MNG VENTURES
 REUTERS
 SAAB
 THE SCOWCROFT GROUP
 SQUIRE PATTON BOGGS
 THALES
 TURKISH AIRLINES
 UNITED TECHNOLOGIES
 ZURICH SEGUROS
 IHLAS HOLDING

Chairman’s Circle (de 50.000 a 100.000 dólares)

21st Century Fox
ANA Holdings, Inc.
Arab Bank
Boeing
Chubb Limited /Chubb Group
CIGNA Corporation
Coca-Cola Company
DLA Piper LLP
Edelman
General Atomics
Hanesbrands

Krauss-Maffei Wegmann
Leonardo
Lennar Corporation
Raytheon
SAIC
S&P Global Inc.
Severstal Group
SICPA S.A.
Total S.A.
Zurich Insurance Group Ltd

President’s Circle (de 25.000 a 50.000 dólares)

Accenture Federal Services
BP Plc
Children’s National Medical Center
Conoco Phillips
Ernst & Young LLP
First Eastern (Holdings) Ltd.
Leidos Holdings, Inc.
Lexis Nexis Legal & Professional
Mannheim LLC
Maroc Telematique
MBDA Incorporated

McLarty Associates
Meridiam SAS
MetLife, Inc.
Patriot Group International
Penguin Random House
Renaissance Strategic Advisors
Statoil
Textron Inc.
United States Chamber of Commerce
Wal-Mart Stores, Inc.

Lista de colaboradores honoríficos

Más de 1 millón de dólares

Adrienne Arsht
Bahaa Hariri
United Arab Emirates

De 250.000 a  1 millón de dólares

Abu Dhabi National Oil Company
Airbus Group SE
Carnegie Corporation of New York
Melanie Chen
Cheniere Energy, Inc.
Chevron
Crescent Petroleum
Dentons
Foreign & Commonwealth Office of the United Kingdom
Frontera Resources
Anis Haggar
George Lund
Marianne and Marcus Wallenberg Foundation
MNG Group of Companies
NATO
OCP Foundation
QUALCOMM Incorporated
Royal Norwegian Ministry of Defence
Saab North America, Inc.
SCM Holdings
SICPA HOLDING SA
Smith Richardson Foundation, Inc.
Swedish Ministry for Foreign Affairs
Zurich Insurance Group Ltd

De cien mil a 250.000 dólares

Robert J. Abernethy
Thomas L. Blair
Asfari Foundation
Baker McKenzie
Bayat Group
The Blackstone Group L.P.
Chopivsky Family Foundation
Google Inc.
C. Boyden Gray
Ahmed Hakki
HalkBankası
HSBC Holdings plc
Inter-American Development Bank
International Petroleum Investment Corporation
Lockheed Martin Corporation
Marie-Josee and Henry R. Kravis Foundation, Inc.

Ministry of Foreign Affairs of Japan
Alexander V. Mirtchev
Morganti Group, Inc.
Mubadala Development Company
Nevsun Resources Ltd.
Ploughshares Fund
Raytheon Company
Robert W. Woodruff Foundation, Inc.
Rockefeller Brothers Fund
Southern Company
Squire Patton Boggs
Taipei Economic and Cultural Representative Office in the United States
The Techint Group
Ukrainian World Congress
United States Department of State
United Technologies Corporation
Victor Pinchuk Foundation

De 50,000 a 100.000 dólares

African Rainbow Minerals Ltd
Dafer Alazri
All Nippon Airways Co., Ltd.
Allied Command Transformation
AM General, LLC
Avascent Group
Beretta USA Corporation
David Burgstahler
Çalık Holding
Chubb Limited
DLA Piper
ENGIE
Eni S.p.A.
Ernst & Young LLP
ExxonMobil Corporation
Fund II Foundation
Robert S. Gelbard
Hanesbrands Inc.
İhlas Holding A.Ş.
JPMorgan Chase & Co.
Korea Foundation
Krauss Maffei Group GmbH

Leonardo S.p.A.
MCB Bank Ltd.
Ministry of Defense of Latvia
Ministry of Foreign Affairs and European Integration of Montenegro
Ministry of Foreign Affairs of the Republic of Cyprus
Ministry of Foreign Affairs of Slovakia
Pfizer Inc.
W. De Vier Pierson
S&P Global Inc.
SAFRAN SA
Science Applications International Corporation
Seattle International Foundation
Severstal Group
SGO Co Ltd
Omar Shawaf
Kris Singh
Sony Corporation
Textron Inc.
Thales S.A.
Transatlantic Policy Network
Türkiye Petrolleri Anonim Ortaklığı
Twenty-First Century Fox, Inc.
United Parcel Service, Inc

Hay que añadir decenas de aportaciones menores de 10.000 a 25.000 dólares

De 25.000 a 50.000 dólares

Peter Ackerman
African Energy Association
The Ballard Group LLC
Bank of America Corporation
Bank Zachodni WBK S.A. ‡
BASF Corporation
The Boeing Company
BP America Inc.
John E. Chapoton
Ahmed Charai
Patricia Cloherty
The Coca-Cola Company
John Paul de Joria
Deloitte, LLP
Ecologic Institute
Edelman
Ekkou VP §
Elbit Systems of America, Inc.
European Investment Bank
First Data Corporation
First Eastern (Holdings) Limited
Brian Fitzgerald
Ronald M. Freeman
FTI Consulting, Inc.
Thomas H. Glocer
GPD Charitable Trust
Groupe Banque Populaire
Stephen J. Hadley
Ian Hague
Brian C. McK. Henderson
Steve Herman
The Howard Baker Forum
Mary L. Howell
Huntington Ingalls Industries, Inc.
Intesa Sanpaolo S.p.A.
Kohlberg Kravis Roberts & Co. L.P.

Leidos Holdings, Inc.
LexisNexis Legal & Professional
Lisa Beth Foundation
Jan M. Lodal
Mannheim LLC
William Mayer
MBDA Incorporated
McKinsey & Company
McLarty Associates
Mercuria Energy Group Ltd
Meridiam SAS
MetLife, Inc.
Ministry of Defense of the Republic of Lithuania
Ministry of Foreign Affairs of the Republic of Finland
Moroccan-American Cultural Center Inc
Northrop Grumman Corporation
Panasonic Corporation
Parsons Brinckerhoff, Inc.
Parsons Corporation
Penguin Random House
PKN Orlen S.A.
Renaissance Strategic Advisors
Randolph Reynolds
Charles Rossotti
Royal Dutch Shell plc
Rockwell Schnabel
Sempra Energy
Simpson Thacher& Bartlett LLP
Statoil ASA
Thomas F. Stephenson
Ellen O. Tauscher
Temasek Holdings (Private) Limited
United States Chamber of Commerce
United States Air Force
United States Army
United States Marine Corps
United States Navy
Wal-Mart Stores, Inc.
XylemInc

Hay que añadir decenas de aportaciones menores de 10.000 a 25.000 dólares.

 

FUENTE: EL ESPIA DIGITAL

http://www.elespiadigital.com/index.php/noticias/historico-de-noticias/19256-el-nido-de-las-serpientes-atlantic-council-el-think-tank-norteamericano-que-elabora-doctrina-otan-sobre-las-fantasmagoricas-injerencias-rusas-

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