
Se reúne con sus huestes de inframundo el apóstata antipapa que movió a millones de personas a la muerte y la enfermedad («vacunarse es un acto de amor»)
responsable de hits como «La vida de Jesús es un fracaso» o «Dios no existe», que puso la iglesia católica al servicio del globalismo sionista de los Soros y los Rothschild y que apuntaló la mafia del tráfico humano para la destrucción sistemática y el genocidio cultural de occidente. Me cuesta pensar que vaya a descansar en paz con la sangre de dos genocidios agendados manchando sus manos. Nosotros, desde luego, no vamos a olvidarlo.


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