
Pues eso, cambio a mil «doctores» de la endogamia institucional parasitaria para poder despedirme de esta bella mujer.
De esta mujer que realmente dio su vida por una causa noble. Una mujer que no entró nunca en los ranking del ego académico, que no impactó a su sociedad según SCOPUS o DIALNET.
Murió porque en un mundo donde el simulacro manda, donde el parasitismo es la norma, la verdad ética es peligrosa.
¿De qué sirve el saber, si sólo sirve para engordar la vanidad, el ego y la cartera de los inservibles?
Lo que esta noble mujer hizo con sus manos, los académicos metropolitanos cool no lo harán en mil congresos internacionales.
Esta es una despedida momentánea, no desde el lamento débil, no desde esta época vergonzosa, sino desde la altura heroica, donde sólo llegan los espíritus incorruptibles, los que no negociaron con el cinismo / usura, los que caminaron el infierno sin pedirle permiso al sistema. Q.E.P.D. (Jorge Lizama)

FUENTE: Blog del narco