
La desaparición gradual del pensamiento reflexivo e independiente y la implantación gregaria de la ideologización y la banalización, nos deja indefensos frente a las astucias de depredadores y mercaderes.
Una vez sometido el individuo bajo una mente emocional, la ingeniería social puede presentar cualquier atrocidad (amputación genital), perversión sexual (LGTB), genocidio (eutanasia, aborto, eugenesia), invasión (inmigración)…, como un acto filantrópico y humanitario, siendo así fácilmente aceptado por la mayoría.
Rescatar nuestras raíces éticas y humanas es algo urgente y necesario.
Para ello necesitamos contemplar los hechos, más allá del cerco temor y entretenimiento, en donde se nos ha encerrado.
Invoquemos una actitud, valiente, generosa y sincera (implícita en nuestras raíces culturales más nobles), y podremos salir de esta encerrona.

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