Pazuzu puede darte 680mil seguidores instagrameros y Pazuzu puede quitártelos

NUNCA APRENDEN: Piensa que una cuenta en Instagram es «SU CUENTA». Se tragó el cuento neoliberrata de la «mano invisible» del mercado y pensó que el feudo que pazuzu le prestó era ya su feudo. Ahora, pasa de la ideología neoliberrata al sacerdocio del victímismo y, ergo, se pone a llorar. Por cierto, nunca dice el por qué instagram3rd3 le desactivó su perfil.

HACE PACTO CON PAZUZU DIGITAL, CREE EN EL MERCADO NEOLIBERRATA  Y LUEGO SE PONE A LLORAR, MUY LÓGICO TODO. 

Los problemas de la clase trabajadora, explotada, reducida salvaje y violentamente a meros remeros, jamás serán sus problemas.

Esta «enfermera» afirma que cada tres minutos está pendiente de lo que alguien comente en instagram, y a eso le llama «trabajo».

Imagínate que esta «profesional de la salud» te pongo el suero o te inyecte correctamente la dosis mientras esta viendo su imbécil pantalla con tiktok.

Esta es la generación que nos llevara de la mano al Bi-Level World, la generación más pusilánime, alienada y cosificada de la historia (Lizama)

Aquí, un ejemplo de la epistemología profunda, de corte khuntiano y popperiano y de poetas malditos que la instagramera compartía generosamente, no por dinero. 

¡JAMÁS NOS REPONDREMOS DE ESTA AUSENCIA INSTAGRAMERA!

¡INSTAGRAM ES UNA PICADORA DE CEREBROS HUMANOS! (Lizama)

 

 

 

Sara López, más conocida como Sarusqui, es una joven enfermera que, en los últimos años, ha conseguido hacerse un hueco en el mundo de las redes sociales gracias a su contenido de humor y a su peculiar manera de contar anécdotas. Sin embargo, esta vez, la valenciana ha adoptado un tono más serio para compartir el duro golpe que acaba de vivir.

En concreto, la influencer ha revelado este lunes, a través de un vídeo que ha publicado en TikTok, que ha perdido su cuenta de Instagram de forma permanente después de que la plataforma le avisara hace tan solo unos días de que había «desactivado» su perfil temporalmente. «Estoy fatal», confiesa Sara, sin poder contener las lágrimas.

En su vídeo, que no ha tardado en hacerse viral, la tiktoker subraya el esfuerzo y las horas que había invertido hasta ahora en crear «una comunidad superbonita» en su perfil de Instagram, donde acumulaba más de 680.000 seguidores. «Lo había trabajado muy duro. Todos los días subiendo dos y tres vídeos sin parar», señala Sarusqui, aunque aclara que siempre lo había hecho por pura pasión.

 

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https://www.20minutos.es/

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