Implacable y despiadada neolengua orwelliana: Se celebra la primera «no boda»

Carmen Blanco se vistió de novia este fin de semana, pero no para pasar por el altar, sino para disfrutar de la no boda que tenía en mente desde hacía años. «Cualquiera puede casarse. Yo nunca planeé ni me planteé hacerlo, y tampoco por falta de oportunidades», explica. Su ilusión era celebrar la vida, dice, con familiares y amigos. Aunque tuvo que aplazar el evento dos años por la pandemia, Carmela Blanco dio finalmente el «sí quiero» a la felicidad este sábado en Oia

«He tenido la no boda que siempre soñé», reconoce la exultante novia tras una celebración en la que reunió a 130 invitados. Es una de las dueñas de la Casa Puertas, escenario de una celebración con todos los ingredientes de un tremendo bodorrio, pero sin riesgo de divorcio. «La fiesta fue como la de una boda, pero realmente era un homenaje a la vida y mi único compromiso es con las personas que forman parte de la mía. Son familiares y amigos que han estado conmigo en los buenos y malos momentos durante todos estos años», explica la flamante novia. Experiencia no le faltaba tampoco en lo de los preparativos ya que además de que sus tres hermanos se casaron en su día y ella ha sido invitada en múltiples ocasiones, trabaja en el hotel Talaso Atlántico.

La finca de Casa Puertas, sobre el mar, se transformó en el escenario de una no boda de cuento, con carpa, velas, luces en los árboles y un completo cátering con fuente de chocolate y cortador de jamón en directo durante toda la celebración. «Una de las ventajas de hacerlo sola es que tienes las ideas claras y nada que negociar sobre menú, decoración o invitados», bromea Carmen Blanco, haciendo gala del entusiasmo vital que destacan de ella algunos invitados. «A mí me tienen que hacer un novio de cartón, para que no coma ni beba», dice con guasa.

La novia bajó por la rampa del brazo de su padre y de su madre, quienes llevaban tiempo sabiendo de las intenciones de su hija y son quienes mejor la conocen. Sin embargo, «no se creyeron lo que iba a hacer hasta que ya estuvieron allí». Una no ceremonia y mucha emoción fueron los principales ingredientes de la jornada, y tanto a padres como familiares y amigos se le escaparon las lágrimas. Tuvo mucho que ver también María, que, como sobrina mayor de la novia y en representación de los otros ocho sobrinos, sorprendió a la protagonista de la jornada con una emotiva carta en la que habló del amor, el cariño, la vitalidad y la bondad compartidos con ella.

«El mejor momento del día fue también mi mayor regalo: ver a todas las personas que quiero allí, tan felices como yo», desvela la original novia. Fue una no boda ibicenca, el estilo que más le gusta. Todos los invitados debían acudir de blanco. El sol apareció en el momento exacto y lució hasta que un atardecer sobre el mar, también de película, dio paso a la fiesta nocturna, con música en directo hasta la madrugada. Entre los asistentes había algunos de los primeros clientes que hace 22 años llegaron a Casa Puertas y que regresaron el sábado como invitados. Carmen quería que la celebración fuera en mayo y durante las fiestas patronales, y así fue.

Dos meses tardó en organizarlo todo y la inversión es similar a la de la celebración de una boda. En torno a unos 10.000 euros invertidos en crear vivencias y recuerdos felices homenajeando a los que comparten su vida. Y también habrá luna de miel, «pero sola y feliz porque es lo que quiero». Los invitados le regalaron un crucero por las islas griegas, un viaje a Ibiza y otro a París, porque saben cómo le gusta a Carmen vivir cada segundo.

FUENTE

https://www.lavozdegalicia.es

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