
Pero queda la Philia (amistad) de Aristóteles
Pero queda la a soberanía de la voluntad ante la disolución ante la masa.
Es el dasein reclamando su momento efímero de brindis con sus elegidos, una mini-comunión compartida entre dos latidos ante la indiferencia del cosmos.
Es apostar por más momentos vividos con intensidad; no serán eternos, pero imponen, como un destello de luz en la oscuridad, su agencia y su aristocracia espiritual ante la «nube negra».
En el actual globohomo todo falla, todo traiciona, todo sabotea y exprime…
Pero la generosidad de la naturaleza, su autotelia y sus criaturas siguen allí, esperándonos (Lizama)



