
Qué es exactamente una «granada de slop».
Una granada de contenido basura nace en el momento en que alguien deja que la IA genere algún tipo de contenido (presentación de PowerPoint, informe, correo electrónico o un fragmento de código) y lo envía directamente a al compañero que lo necesita sin ni siquiera revisarlo. Aparentemente, el resultado tiene buena pinta. Tiene el formato correcto, con frases redondas y aspecto de trabajo serio. El problema llega cuando otra persona lo abre y descubre que, en realidad, ahí dentro no hay gran cosa.
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El CEO que exigía usar IA recoge cable. El cambio de discurso llama especialmente la atención por venir de uno de los nombres pioneros en priorizar el uso de la IA entre sus empleados. Lütke fue de los primeros directivos en decir que usar IA era «un requisito básico» en su empresa. Ahora admite que esa presión empujó a parte de la plantilla a «volverse loca» usando la herramienta, generando más cantidad de contenido, en vez de generar mejor calidad.
El chiste se cuenta solo. El mismo directivo que convirtió la IA en obligación es quien hoy pide a sus empleados que se corten un poco y la usen de forma racional. Sugiere, por ejemplo, que la IA sirva para resumir un correo, no para convertirlo en un ladrillo que nadie se lee hasta el final.
El trasfondo de este mensaje es que, en lugar de hacer que la IA mejore la productividad, está consiguiendo justo lo contrario porque el tiempo que se ahorra en generar el contenido debe invertirse luego en revisarlo.

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Workslop: la nueva epidemia en las oficinas. El fenómeno de las «granadas de slop» o la generación de «workslop» en general ya está siendo objeto de estudio.
Un trabajo de BetterUp Labs y el Laboratorio de Redes Sociales de Stanford, encuestó a 1.150 empleados de oficina en EEUU. El 41% dijo haber recibido una «granada slop» el último mes, y calculó que cada empleado pierde una media de una hora y 56 minutos analizando o revisando ese contenido «basura». Lo más preocupante es que el 52,7% de los encuestados afirmaba que había lanzado una de estas granadas a sus compañeros.
Con esos datos, el estudio habla de un «impuesto invisible» de 186 dólares al mes por empleado. En una empresa de 10.000 personas, la factura anual roza los 9 millones de dólares. Lo más grave no es que el contenido generado por la IA no sea realmente útil, sino que, además, baja la opinión que los compañeros tienen de quien lo manda.
Según recogía Fortune, el resto de compañeros percibían su trabajo como mala praxis profesional y les consideraban menos fiables y capaces. El 36% de quienes habían recibido esas granadas de contenido basura manifestó su deseo de evitar trabajar con esos compañeros en el futuro.

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