El colapso de una generación: ¿Por qué los jóvenes (<35 años) han tirado la toalla

La realidad actual es un callejón sin salida donde las jornadas agotadoras y el precio estratosférico de la vivienda impiden cualquier plan de vida digno.

El mercado laboral está roto por la competencia inmigrante y la desconfianza social ha hundido la natalidad y las relaciones personales. Es un colapso generacional donde la soledad y la falta de futuro han borrado cualquier esperanza de progreso.

Los que tienen veinte y reintatantos respiran un sentimiento que no era ni medio normal hace 10, 20, 30 años. Estamos que peor en que en el periodo postcrisis, por difícil que pueda parecer. Se ha llegado a un punto de no retorno donde la esperanza ha sido sustituida por un nihilismo puro y duro, y lo cierto es que sobran motivos para entenderlo

Para empezar, el modelo de vida actual es una picadora de carne. El estándar de jornada de 9 a 18 o 19, sumado a desplazamientos de una o dos horas en transporte público o atascos, convierte a la población joven en esqueletos vivientes. Se trabaja para sobrevivir, no para vivir. Los salarios son SMI o por convenio que sube un 1% mientras la inflación sube un 3%,.. El tiempo de ocio es residual y se gasta en recuperarse del agotamiento físico y mental, cerrando un ciclo que no lleva a ninguna parte.

El mercado laboral es una pinza mortal. Por un lado, el sector privado sufre una competencia masiva de mano de obra inmigrante dispuesta a aceptar condiciones de semiesclavitud, lo que anula cualquier capacidad de negociación salarial. Por otro lado, las oposiciones se han convertido en el único refugio, pero están tan saturadas que la gente pierde años de juventud para acabar con un sueldo de C1 que ni siquiera permite vivir con dignidad en las capitales.

En el ámbito social, la fractura es total. Las relaciones personales se han convertido en un escenario de riesgo constante. La desconfianza impera porque cualquier conflicto puede derivar en una denuncia instrumental o un 016 de manual que destroza la vida del hombre por sistema. Esto ha provocado que la natalidad nacional esté en mínimos históricos, ya no es solo un tema económico, es que hay una decisión activa de no traer hijos a un sistema que penaliza la formación de familias estables

La vivienda es, probablemente, el mayor robo generacional de la historia. Los precios suben de forma estratosférica, con incrementos anuales del 10% que dejan en ridículo la rentabilidad del SP500. Existe un bloqueo sistemático a la construcción para proteger el valor de los activos de los boomers, creando un embudo donde el joven, si no tiene ayuda familiar, queda excluido de la propiedad para siempre. Es una transferencia de rentas constante de la clase trabajadora joven a los rentistas

El resultado de todo esto es una generación Z marcada por la soledad. Se observa una masa de gente encerrada en casa, sin consumo real, sin relaciones sexuales y sin interacción social física. La sociedad se ha atomizado, el individualismo es tan bestia que ya no hay sentido de comunidad. Cada uno va a lo suyo mientras el entorno se desmorona.

Incluso la opción de emigrar ha perdido fuerza. El problema es sistémico y afecta a casi toda Europa, vayas donde vayas, el muro de la vivienda y el coste de la vida te recibe en la puerta. Ya no hay escapatoria clara.

Ante este panorama, lo raro no es perder la esperanza, lo raro es mantenerla. Da la sensación de que se está gestionando una decadencia inevitable y que no hay voluntad política ni social de cambiar nada.

Cómo creéis que termina esto?

FUENTE: Manolo the Boss

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